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Confesionario – ¿De cuáles eres?

MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA

Medio México se volcó indignado por el polémico penalti con el que el poderoso AMÉRICA se coronó bicampeón el domingo y para este miércoles las redes seguían ocupadas en el tema, importante solo para el ánimo del país, pero sin mayor efecto sobre el futuro de la nación, al que lastimosamente no le dedicamos la pasión, el coraje, ni siquiera la atención que por conveniencia nos merece.
Así es mis queridos boes, un penalti, que al final fue, porque lo marcó el árbitro y al que los que sí saben han apoyado, y ahí sigue medio México mentando madres, exigiendo justicia y lanzando acusaciones, mientras que lo importante, como es el proceso electoral, cuya campaña hoy termina, solo obtiene indiferencia y desdén.
Porque nos tiene que quedar claro que 233 ejecuciones en el contexto de las campañas; es decir por la violencia electoral, son más importantes que un chingado tiro penal marcado a favor del AMÉRICA y la indignación no ha alcanzado una mínima parte de la que provocó el juego de pelota.
En el desarrollo del proceso electoral hasta el 26 de mayo, se habían contabilizado 316 atentados contra actores políticos y estos ataques dejaron 749 víctimas; es decir heridos o muertos.
Es la elección más violenta de la historia de México y se entiende, porque se da en el sexenio más violento de la historia moderna del país, sexenio en el que los grupos del crimen organizado no solo adquirieron permiso para operar sus negocios ilegales, sino que se les abrió la puerta a a los gobiernos estatales y al federal y obviamente licencia para matar y quedar impunes.
¿Y la indignación de esa mitad que se ha desgastado las vestiduras por el mísero penalti con el que CRUZ AZUL volvió a ser humillado por el AMÉRICA ante tantos muertos dónde está?
Y claro, ¿dónde está la indignación de la otra mitad de México, la que festejó el triunfo de las AGUILAS, en un país manchado de sangre, que no deja de saltar a borbotones?
Me apena decirlo, pero tal vez nos merecemos el México que nos está tocando vivir, con un presidente ajeno a la realidad, con un Congreso de la Unión convertido en sirviente del Ejecutivo y un Poder Judicial vapuleado y con fecha de extinción.
Un país en el que, según el Comando Norte del Ejército de los Estados Unidos, más del 30 por ciento del territorio nacional está bajo el control del crimen organizado.
Un México con cientos de kilómetros de carreteras vedadas para la gente de bien, so pena de desaparecer.
Un México donde los gobernadores afines al presidente en turno fingen ceguera, para no contradecirlo en sus versiones de paraíso terrenal, que desde luego se adjudica haber construido en dos años.
Faltan tres días y unas cuantas horas para ir a las urnas y si el día de la jornada electoral México sigue tan indiferente, tan irreflexivo, tan pasivo sobre lo que verdaderamente importa, nos vamos a merecer el gobierno que nos toque, por dejados, por agachones, por mediocres como sociedad.
Porque no solo es decidir entre CLAUDIA SHEIMBAUM y XÓCHITL GÁLVEZ, es también decidir sobre el futuro de la nación, o le seguimos como vamos, o retomando el rumbo.
Está en juego el México de las instituciones, perfectibles siempre, pero instituciones que en los últimos 24 años poco a poco fueron sirviendo de contrapeso al ‘virrey’ de cada seis años.
Está en juego el México de la justicia y seguridad, que siempre discutible, pero preferida al de los abrazos para los criminales y desdén para las víctimas y si, se trata de hacerle la guerra a la delincuencia, porque hacia los que matan, secuestran, extorsionan no puede haber paz.
Está en juego la vuelta o no del México de todos los que aquí nacimos y de los que decidieron ser mexicanos por la vía legal, en el qué pensar diferente al que manda en Palacio Nacional no sea suficiente ‘pecado’ como para que lo consideren un traidor a la patria.
El México que está en juego, es el que está en proceso de consolidarse como un país democrático, un país que poco a poco se estaba insertando en el panorama global y que algunos se aferran a convertir en un país bananero.
Este domingo podríamos pasar del México indignado, torpemente, por un penalti polémico, al México de los ciudadanos responsables de hacer patria, de elegir con responsabilidad y dejar de creer que es más importante un balón que 233 muertos, un bicampeonato que la defensa de las instituciones…